Blog

Confort térmico en prendas: una nueva perspectiva para la gestión del calor ocupacional

Por Maria Chies

El cambio climático y el aumento en la frecuencia de las olas de calor han llevado a las empresas y a los organismos reguladores a replantear la manera en que el calor ocupacional se aborda dentro de los programas de Seguridad y Salud en el Trabajo. Además de la necesidad de proteger a los trabajadores frente a riesgos como el arco eléctrico, el fuego repentino o el calor radiante, hoy existe un consenso cada vez mayor de que la gestión del estrés térmico debe formar parte de una estrategia integral de prevención de accidentes.

Este enfoque cobró aún mayor relevancia con la revisión publicada en 2025 por la Occupational Safety and Health Administration (OSHA) de los Estados Unidos, mediante el documento Heat Hazard Recognition, que consolida las mejores prácticas para el reconocimiento, la evaluación y el control de los riesgos asociados al calor ocupacional. El documento enfatiza que el estrés térmico debe abordarse como un riesgo ocupacional complejo, cuya prevención depende de la integración de medidas de ingeniería, controles administrativos, monitoreo ambiental, vigilancia de la salud de los trabajadores, programas de aclimatación, hidratación y una adecuada selección de los Equipos de Protección Personal (EPP).

Si bien la OSHA no establece un estándar específico para la exposición al calor dentro de la iniciativa Heat Hazard Recognition, sus orientaciones constituyen actualmente una de las referencias técnicas más completas para el desarrollo de programas de prevención, siendo ampliamente utilizadas por empresas multinacionales e incorporadas a las prácticas de gestión de riesgos en diversos países.

Una tendencia regulatoria en América Latina

Aunque cada país cuenta con su propia legislación laboral, se observa una creciente convergencia en la forma en que el calor ocupacional está siendo abordado.

Por ejemplo:

  • México cuenta con la NOM-015-STPS-2001, específica para la exposición a condiciones térmicas elevadas y abatidas, basada parcialmente en la ISO 7243 (WBGT), estableciendo procedimientos para la evaluación ambiental y la implementación de medidas preventivas.
  • Argentina publicó en 2023 las Especificaciones Técnicas sobre Carga Térmica – Estrés por Calor, incorporando directrices modernas para la evaluación y el control de la carga térmica ocupacional.
  • Brasil cuenta desde hace muchos años con normativas reguladoras para directrices acerca de la carga térmica ocupacional, como la NR-15 (Actividades y Operaciones Insalubres).
  • Otros países de América Latina no disponen actualmente de una norma específica sobre calor ocupacional, sin embargo, abordan este tema dentro de sus sistemas de gestión de seguridad y salud ocupacional, exigiendo la identificación, evaluación y control de los factores de riesgo físicos, incluido el calor, en concordancia con normas internacionales como la ISO 7243 y las recomendaciones de la ACGIH.

A pesar de las diferencias regulatorias, se observa un claro movimiento regional hacia la adopción de los criterios técnicos promovidos por la OSHA y el NIOSH, priorizando un enfoque preventivo basado en la gestión integral del riesgo y no únicamente en la medición de la temperatura ambiental.

El estrés térmico es multifactorial

El estrés térmico ocurre cuando el organismo deja de ser capaz de disipar el calor generado por la actividad laboral y el calor recibido del ambiente. Este desequilibrio depende de la interacción de diversos factores, entre ellos:

  • temperatura del aire;
  • humedad relativa;
  • radiación térmica y solar;
  • velocidad del aire;
  • intensidad del esfuerzo físico (tasa metabólica);
  • tiempo de exposición;
  • hidratación y aclimatación del trabajador;
  • estado de salud y uso de medicamentos;
  • características de la prenda de protección utilizada.

La propia OSHA destaca que numerosos casos de enfermedades relacionadas con el calor ocurren durante los primeros días de exposición o después de períodos de ausencia laboral, cuando el trabajador aún no se encuentra adecuadamente aclimatado. Por este motivo, recomienda implementar programas estructurados de aclimatación, incrementar gradualmente la carga de trabajo, establecer pausas programadas, garantizar el acceso permanente al agua potable y realizar un monitoreo especial de los trabajadores más susceptibles.

En este contexto, las prendas de protección representan solo uno de los elementos que influyen en el balance térmico del organismo, aunque puede desempeñar un papel significativo en la capacidad del cuerpo para mantener su temperatura dentro de límites seguros.

NFPA 70E – Selección para protección contra arco eléctrico

Si bien la NFPA 70E está orientada a la seguridad eléctrica, su filosofía de gestión del riesgo presenta una importante convergencia con las directrices actuales de la OSHA.

La norma establece que la selección de las prendas de protección contra arco eléctrico debe considerar no solo el desempeño térmico frente al arco (Arc Rating), sino también aspectos relacionados con la ergonomía, el ajuste de la prenda y su uso continuo durante la ejecución del trabajo.

NFPA 2113 – Selección para protección contra fuego repentino

La NFPA 2113 amplía esta visión al considerar la prenda de protección como parte de un programa integral de gestión de riesgos. La norma recomienda que la selección de las prendas de protección tenga en cuenta las características de la actividad, las condiciones ambientales y los factores humanos que puedan interferir en el uso adecuado de la protección.

Desde esta perspectiva, el confort térmico deja de ser únicamente una cuestión ergonómica y pasa a formar parte de la estrategia de prevención, favoreciendo una mayor aceptación del EPP y reduciendo la probabilidad de un uso inadecuado.

Por esta razón, la importancia de la selección de la tecnología textil

Es común asociar una prenda de protección con incomodidad térmica. Sin embargo, esta percepción no refleja la evolución que han experimentado las telas de protección desarrolladas durante las últimas décadas.

Los sistemas compuestos por múltiples capas, materiales impermeables o telas con baja permeabilidad al vapor dificultan la evaporación del sudor y aumentan la resistencia a la transferencia de calor, favoreciendo la acumulación de calor corporal y, en consecuencia, incrementando el riesgo de estrés térmico.

La OSHA señala que determinados EPP pueden aumentar significativamente la carga térmica del trabajador al reducir la disipación del calor metabólico. Por ello, recomienda que la selección de estos equipos considere no solo la protección frente al riesgo primario, sino también el impacto fisiológico derivado de su uso continuo.

Por otra parte, las telas desarrolladas mediante tecnologías avanzadas de ingeniería textil permiten una mayor circulación del aire, facilitan el transporte de la humedad hacia la superficie exterior de la prenda y favorecen la evaporación del sudor, el mecanismo fisiológico más importante para el enfriamiento del cuerpo humano.

Esta diferencia adquiere especial relevancia en los países latinoamericanos, donde una gran parte de las actividades de los sectores eléctrico, petróleo y gas, minería, siderurgia, pulpa y papel, saneamiento y construcción se desarrollan bajo condiciones de altas temperaturas y elevada humedad relativa.

Confort térmico sin comprometer la protección

El desafío de la industria textil consiste en desarrollar telas capaces de combinar altos niveles de protección térmica con confort fisiológico. Las tecnologías de Westex® fueron desarrolladas precisamente con ese objetivo.

La línea Westex DH®, por ejemplo, incorpora fibras de TENCEL™ Lyocell, reconocidas por su elevada capacidad de gestión de la humedad. Esta tecnología favorece la absorción y el transporte del sudor hacia la superficie de la tela, donde se produce su evaporación, contribuyendo a reducir la sensación de calor durante actividades prolongadas.

Por su parte, Westex DH Air™ representa una evolución de este concepto al combinar un menor gramaje con una construcción textil altamente transpirable. El resultado es una prenda que facilita la disipación del calor metabólico, mejora la ventilación alrededor del cuerpo y proporciona un mayor confort durante toda la jornada laboral, sin comprometer la protección certificada contra el arco eléctrico y el fuego repentino.

Es importante destacar que estas tecnologías no reducen la protección térmica de la tela. Por el contrario, demuestran que es posible desarrollar materiales capaces de combinar un desempeño certificado de protección con un elevado confort fisiológico, contribuyendo simultáneamente a la prevención de los riesgos asociados al arco eléctrico, al fuego repentino y al estrés térmico.

El confort también es un factor de seguridad

La ergonomía y la aceptación de la prenda influyen directamente en el comportamiento del trabajador. Las prendas más ligeras, transpirables y confortables tienden a favorecer el uso correcto del EPP, reducir las modificaciones inadecuadas durante la ejecución de las tareas y minimizar la fatiga ocasionada por la sobrecarga térmica.

La OSHA destaca que el disconfort térmico con frecuencia lleva a los trabajadores a retirar parcial o totalmente los EPP, incrementando así su exposición a los riesgos ocupacionales. En consecuencia, seleccionar prendas que favorezcan el confort fisiológico constituye no solo una cuestión ergonómica, sino también una importante medida preventiva para garantizar el uso continuo de la protección.

Una tendencia para las futuras especificaciones

La evolución de las reglamentaciones nacionales e internacionales indica que los criterios para la selección de prendas de protección deberán ir más allá de los parámetros tradicionales de desempeño, como el ATPV, el EBT o la resistencia al fuego repentino.

Cada vez más, las empresas y los profesionales de Seguridad y Salud en el Trabajo deberán considerar también características relacionadas con el confort térmico, entre ellas la transpirabilidad, la gestión de la humedad, el peso de la prenda, la permeabilidad al vapor de agua y la eficiencia en la disipación del calor corporal.

Más que una tendencia futura, actualmente se observa un verdadero cambio de paradigma. Organizaciones internacionales como la OSHA, el NIOSH, la ACGIH, la ISO y la NFPA han pasado a considerar el calor ocupacional como un riesgo multifactorial, cuya prevención depende de la integración entre la evaluación ambiental, la organización del trabajo, el monitoreo fisiológico y la selección adecuada de los Equipos de Protección Personal.

En este nuevo escenario, el desempeño de una prenda ya no se mide únicamente por su capacidad para resistir un evento térmico extremo, sino también por su contribución a reducir la carga térmica diaria soportada por el trabajador.

Conclusión

A medida que aumentan las temperaturas ambientales y evolucionan las exigencias regulatorias, el confort térmico deja de ser simplemente un valor agregado para convertirse en un componente esencial de la protección ocupacional.

En este contexto, tecnologías textiles como Westex DH® y Westex DH Air™ representan un importante avance, al permitir combinar el cumplimiento de los requisitos regulatorios con una protección certificada contra el arco eléctrico y el fuego repentino, además de proporcionar un mayor confort fisiológico.

Más allá de cumplir con los requisitos normativos, invertir en prendas capaces de favorecer la disipación del calor y una gestión eficiente de la humedad constituye una estrategia eficaz para reducir los efectos del estrés térmico, aumentar la aceptación del EPP, facilitar el cumplimiento de las medidas previstas en los programas de gestión de riesgos y contribuir a entornos de trabajo más seguros, productivos y sostenibles.

Referencias

AMERICAN CONFERENCE OF GOVERNMENTAL INDUSTRIAL HYGIENISTS (ACGIH). 2025 TLVs® and BEIs®: Threshold Limit Values for Chemical Substances and Physical Agents & Biological Exposure Indices. Cincinnati: ACGIH, 2025.

ARGENTINA. Resolución SRT Nº 30/2023Especificaciones Técnicas sobre Carga Térmica – Estrés por Calor.

ISO. ISO 7243Ergonomics of the Thermal Environment — Assessment of Heat Stress Using the WBGT Index.

MÉXICO. NOM-015-STPS-2001Condiciones térmicas elevadas o abatidas.

NATIONAL FIRE PROTECTION ASSOCIATION (NFPA). NFPA 70E – Standard for Electrical Safety in the Workplace. Quincy, MA: NFPA, 2027.

NATIONAL FIRE PROTECTION ASSOCIATION (NFPA). NFPA 2113 – Standard on Selection, Care, Use, and Maintenance of Flame-Resistant Garments for Protection of Industrial Personnel Against Short-Duration Thermal Exposures from Fire.

NATIONAL INSTITUTE FOR OCCUPATIONAL SAFETY AND HEALTH (NIOSH). Criteria for a Recommended Standard: Occupational Exposure to Heat and Hot Environments. Cincinnati: NIOSH, 2016.

OCCUPATIONAL SAFETY AND HEALTH ADMINISTRATION (OSHA). Heat Hazard Recognition. Washington, DC: U.S. Department of Labor, 2025.